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ESCULTURA ANTIGUA

BODHISSATVA DE PIE SOBRE FLOR DE LOTO

Material:
Piedra Caliza con restos de policromía en oro

Periodo:
Dinastía Wei del Este (534-550) ó principio Qi del Norte (550-577)

Origen:
China

Medidas:
108 cm.

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La provincia de Shandong al este de china es conocida como el lugar de nacimiento de Confucio (551 aC - 479 aC) fue y Mencio (370 a.C - 289 a.C). Desde la antigüedad, la provincia costera de la parte baja del río amarillo, estuvo receptiva a las influencias civilizadoras del corazón del país. El budismo del Oeste se introdujo durante el periodo de los dieciséis reinos (304-439). El primer templo que se construyó, Langgongsi, cerca de la capital de Jinan en el año 351, proveyó a la zona del ímpetu necesario para desarrollar la fe Budista. Desde los Wei del Norte (386-534) hacia delante, Shandong se convirtió en el centro budista más importante en la China del Este. La energía de esta región se reflejó en todo el país. La parte este de su costa mira hacia Korea a través del mar amarillo, y al archipiélago Japonés que se sitúa a continuación, con la implicación que eso conllevó para la transmisión de la religión y su arte. Desde 1980, importantes grupos de figuras Budistas se excavaron en diferentes partes de la provincia. A parte de Jinan, los yacimientos más importantes se encontraron en Longxingsi y Qingzhou. La mayor parte de la escultura de piedra policromada encontrada se encontró dañada. La religión Budista sufrió varias persecuciones a lo largo de la historia China y los emperadores no adeptos maltrataron e incluso destrozaron cualquier símbolo relacionado con esta religión. La existente escultura budista en Shandong, fue tallada en la parte exterior de los acantilados y dentro de cuevas naturales también estuvo situada de forma independiente en los templos y monasterios y se legó de generación en generación. La mayor parte de ellas fueron encargos de estado y encargos imperiales, algunas fueron encomendadas por creyentes privados. Estas figuras reflejan el nivel artístico conseguido y perfeccionado en Shandong, desde los dieciséis reinos (304-439), los Wei del norte, los Wei del este, los Qi del Norte, hasta los Sui (581-618). En china, la escultura como expresión artística se identifica casi exclusivamente con la religión Budista. Hacia el principio del siglo VI, grandes imágenes hechas de piedra caliza empezaron a sustituir a las pequeñas imágenes de bronce en Shandong. El estilo de los Wei del Norte dejó unas figuras budistas talladas en un relieve más liviano con movimiento linear y rítmico. Sus ropajes se tallaron haciendo un efecto de cascada de agua, acabando en finos y afilados bordes. El ornamento principal fue el de la flor de loto, símbolo de santidad. El loto formaba parte, tanto de la figura como de su pedestal. Los halos donde solían reposar las cabezas de estas figuras estaban decorados con figuras celestiales sujetando al sol y a la luna como símbolo de protección de la ley Budista. Más tarde se incluyeron otros motivos seculares, específicamente chinos, como dragones, músicos celestiales volando o lotos floreciendo. Fuertes impulsos creativos marcaron la transición entre los Wei del Norte (386-534) y los Wei del Este (534-550). Estatuas de hasta 3 m de alto se pusieron muy de moda. La creación de la imagen del bodhissatva: Avalokiteshvara o Guanyin en China, sobrepasó a la producción de otras figuras del panteón Budista y destacó por su sublime refinamiento. El cuerpo empieza a parecer cada vez más real, las caderas se marcan un poco hacia delante, sugiriendo movimiento. Los cuerpos se diseñan claramente para poderlos admirar desde todos los ángulos. Los accesorios ornamentales que atavían las figuras, las convierten en "personajes reales": cadenas de perlas, cordones con lazos que rodean la cintura por delante y por detrás, grandes y voluminosos pliegues de la falda, todo ello creado para darle a la figura una total plenitud. En las coronas que adornan sus cabellos, a veces, emerge, esculpida una cigarra. Identificada con el budismo, la cigarra es un símbolo de integridad que aparecía frecuentemente en los tocados de los oficiales de alto rango. No obstante la influencia de los monasterios de Asia Central no dejó de existir en ningún momento, como ocurrió concretamente en el monasterio de Dunhuang, localización por excelencia de la culminación del Budismo en China. Elementos adaptados de corrientes del Oeste, coexistieron con la imagen escultural local de Shandong desde la dinastía de los wei del Este hasta la dinastía de los Qi del Norte. La rigidez de las posturas se trabajó y se redujo bastante así como las caras bastante abstractas, poco a poco las figuras empezaron a cobrar vida. Los grandes ornamentos también empezaron a limitarse y se empieza a aplicar generosamente el oro y los pigmentos de color a estas figuras. Los rostros son redondeados y los ojos miran hacia el suelo, estos perfiles globulares tienen los lóbulos de las orejas bastante largos. La simplicidad de la estética india empieza a establecerse en este periodo en la tierra china. El estilo columnar budista indio estuvo de moda antes del final del siglo VI. Focalizado como una sólida y única masa, el volumen carnoso del cuerpo de la figura se reafirmaba bajo una fina capa de tela. La ornamentación se abandona por un tiempo. Este tipo de influencia impresionante, se dice que procedía de los Gupta en india (del siglo 4 al Siglo 6) y su legado fue desarrollado de forma frecuente durante los comienzos de la dinastía Qi del Norte. Las figuras de buda siguen este patrón indio, el hombro derecho descubierto y el cuerpo solamente abrigado por un gran manto. La mayoría de estas piezas se tallaban en un solo trozo de piedra. Antes de la llegada de la dinastía Sui (581-618), este tipo de indumentaria simple se vuelve a convertir en extravagante y es al final de su reinado, cuando los Qi del Norte consiguen realzar de nuevo el realismo y la abundante ornamentación en la escultura de Shandong. Los elementos esculturales tridimensionales reflejan la llegada de perfectas esculturas de piedra de bulto redondo. Collares, cadenas, lazos y nudos se coordinan para embellecer estas esbeltas figuras. La cabeza, la nariz, los labios y el perfil angular, se presentan de una forma humana muy real. Los parpados están casi cerrados. Las manos se enfatizan y se les da una suavidad especial. Algunas sujetan sus decoradas estolas, otras muestran sus palmas carnosas y los dedos muy bien definidos. Al final del reinado de los Qi del Norte, nuevos e ingeniosos esquemas decorativos surgieron. La dinastía Sui, floreció como la síntesis de todos los estilos anteriores.