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Escultura antigua

Ave mitológica - Grifo

Material:
Jade sin pulir

Periodo:
Probablemente Dinastía Ming o anterior. Circa S. XIV

Origen:
China. Probablemente de Qingzhou, provincia de Shandong

Medidas:
28x36 cm.

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Criatura mitológica híbrida, cuya parte superior corresponde a la representación de un águila, con afilado pico y sobresalientes alas de largo plumaje, mientras que su parte inferior es la de un felino o león, con musculosas patas y poderosas garras. En la estatuaria china su simbología está asociada a su origen mitológico, como animal defensor y protector, considerado un descendiente del rey de las bestias y el rey de las aves, siendo particularmente fuerte y majestuoso. Con el término Jade, se hace referencia generalmente a dos tipos de piedra: la nefrita, silicato de calcio y magnesio, de estructura fibrosa, con un grado de dureza en la escala de Mohs de 6,5 y la Jadeíta, silicato de sodio y aluminio, de estructura cristalina y con una dureza de 7. El origen de esta piedra se encuentra en China y América del Sur. En China existen dos términos diferentes para clasificar estas piedras duras, considerando el verdadero jade a la nefrita o “chen yu”. Como material artístico, en China es uno de los más primitivos, incluso anterior al bronce, y su origen está ligado a bellos relatos mitológicos asociados a Xiwangmu, reina madre de Occidente, que habitaba en los montes Kunlum. Los restos materiales más antiguos encontrados hasta el momento remontan su uso a finales del período Neolítico, entre el 3.500 y 2.000 a. C. Su aparición marca para algunos autores el intervalo entre la Edad de Piedra y la Edad de Bronce, definiéndola cómo la Edad del Jade, período en el que el poder de los chamanes y los gobernantes se unió formando una clase social diferenciada y superior, basada en su monopolio del ritual. Tanto en los textos históricos como en la tradición oral, el jade ha tenido un valor sobrenatural, mágico, más valorado que el oro y asociado a las fuerzas de la naturaleza. Según la tradición se le asocian valores y virtudes. En el Shuowen Jiezi se puede leer que es “la piedra más fina”. A él se asocian cinco virtudes: La Caridad por su lustre, brillante pero sin deslumbrar. La Rectitud por su transparencia, al revelar el color y sus vetas. La Sabiduría por su pureza y la penetrante calidad de su sonido. El Valor porque se rompe pero no se pliega. La Justicia porque sus bordes afilados no hieren. Se asocia con el Yang, principio creador y generador, y con el semen del dragón depositado y congelado en las entrañas de la tierra, siendo por ello la esencia del cielo. Todo ello, unido a la dificultad técnica que implica su talla, ha hecho que desde sus orígenes el uso del jade haya estado reservado a las jerarquías más elevadas de la sociedad. Principalmente se realizaban objetos en jade para su uso ritual y religioso (“fue”, “yue” – cuchillos y hachas ceremoniales- , “gui”, “bi”, “cong”) y como accesorio u ornamento (“zhuguan” o cuentas de collares, “zhui” o colgantes, “zhuo” o brazaletes, “huang” o semicírculos y “huan” o anillos). El color de todas esta piezas oscila entre un marrón verdoso, ocre, verde azulado, gris azulado, o blanco azulado. Muchos de los objetos en jade presentan un color blanco opaco debido a la calcificación que se produce bajo los efectos de la corrosión. La técnica del tallado de jade difiere en las diferentes culturas neolíticas chinas. El uso de un agente abrasivo (arena y más tarde punta de corindón) aplicado por rotación, comenzó a utilizarse en la cultura de Songze (3.500 – 3.000 a. C), mientras que en el período de Liangzhu (3.000 – 2.000 a. C) se realizó con ayuda de un cuchillo. El primer método, deja en la pieza una serie de líneas elípticas, alrededor de la superficie cortada, mientras que el segundo se aplica con un instrumento cortante aplicado con movimientos regulares hacia delante y hacia atrás en sentido lineal. La escasez del material en China, puesto que sólo se encontraba en el antiguo Turquestán (hoy provincia de Xinjiang), la dificultad de su técnica y su asociación con poderes semi-divinos, reservó su uso para fines rituales y personajes de rango imperial. El descubrimiento del bronce supuso en la historia del arte chino la primera sustitución de un material por otro, buscando siempre el color, el brillo, la sonoridad y la transparencia del original y mítico material. A lo largo de las sucesivas dinastías los objetos realizados en jade fueron muy escasos, teniendo siempre esas connotaciones mencionadas, siendo incluso la propiedad de algunos objetos realizados en jade, como el sello imperial, símbolo de la legitimación de una nieva dinastía o un nuevo emperador.